Historia de Terrassa - Terrassa 1877. Información inmobiliaria
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Historia de Terrassa

Terrassa es una ciudad que se encuentra en la región central del este de Cataluña, en la provincia de Barcelona España, pertenece a la ​​comarca del Vallés Occidental, de la cual representa la capital y una de las localidades más relevantes junto con Sabadell. Es conocida como el sitio de Roman Egara, un antiguo obispado visigodo que se convirtió en sede católica latina. En este apartado vamos a hacer una síntesis de la historia de Terrassa para aquellas personas que quieran tener una impresión rápida de los orígenes de la misma.

La ciudad de Terrassa se ubica en los pies de la cordillera Prelitoral, la reserva natural de Sant Llorenç del Munt. Cuenta con una altitud media de 277 metros sobre el nivel del mar. Está a 20 kilómetros de Barcelona y Montserrat respectivamente. Terrassa es la tercera ciudad más grande de Cataluña, después de Barcelona y L’Hospitalet.

Historia de Terrassa

Los restos que se han encontrado indican que la zona donde se encuentra Terrassa ha estado habitada desde la prehistoria. En el año 2005, durante la construcción de un túnel para una de las líneas ferroviarias de la ciudad, se encontró un sitio prehistórico en el Parque de Vallparadís con herramientas de piedra y fósiles de animales cazados que datan de 800,000 a 1,000,000 de años, por lo que es uno de los sitios prehistóricos más antiguos de Europa.

Terrassa se originó como la ciudad romana de Egara, la cual  fue fundada durante el tiempo del emperador Vespasiano junto con el torrente de Vallparadís, el cual hoy en día simboliza un parque urbano cerca de la ciudad ibérica de Egosa, donde se han encontrado algunas cerámicas y monedas.

Otros restos relevantes de la Edad Media son la antigua catedral, el castillo de Vallparadís (desde el año 1344 hasta 1413 un monasterio cartujo y hoy un museo municipal) y la torre del castillo-palacio del conde-rey.

En el siglo XIX, la ciudad de Terrassa desempeñó un papel importante en la revolución industrial, especializándose en tejidos de lana, actualmente existe un importante legado modernista como resultado de la importancia de la ciudad en ese momento.

Entre los edificios modernistas se destacan la Masía Freixa, el Vapor Aymerich, la fábrica textil de Amat i Jover, actualmente convertido en el Museo de Ciencia e Industria de Cataluña, el teatro Principal, el ayuntamiento, La Casa / Museo Alegre de Sagrera, la Escuela Industrial, el Gran Casino, el Parque de Desinfección, y el mercado Independencia.

Terrassa es una ciudad asociada con la red Art Nouveau, una red europea de cooperación creada en 1999 para el estudio, la preservación y el desarrollo de Art Nouveau.

El día 25 de septiembre del año 1962, después de una larga estación seca, cayeron entre 212 y 252 litros de lluvia por metro cuadrado en tres horas. Esta catástrofe provocó el desbordamiento de los ríos Llobregat y Besós y sus afluentes, generando de tal manera una avenida de agua que causó 700 víctimas y muchas pérdidas materiales.

La comarca del Vallés Occidental fue la más dañada. En particular, Terrassa con 327 víctimas. La razón de estos números fue porque se permitía la construcción de dos arroyos secos que llevaban agua de lluvia al río Llobregat. Se encontraron en forma de cuña y no fueron canalizados correctamente. Cuando las corrientes se desbordaron creó lo que se llamó “el triángulo muerto”, con más de cien víctimas solo en el barrio de Egara.

Cómo llegar a Terrassa estando en Barcelona

Se puede llegar en tren FGC que se ejecuta en la línea S1 desde la Plaza de Cataluña y que también se detiene en el Paseo de Gracia. El viaje a Sant Cugat dura unos 25 minutos. De allí a Terrassa lleva otros 15 minutos. Terrassa está ubicada justo al sur del macizo de Sant Llorenç del Munt, encima de la riera de las Arenas.

Las zonas forestales de esta ciudad abarcan el sector noroccidental, mientras que el término municipal cuenta con una superficie de 70,2 km y limita al norte con Matadepera, Vacarisas y Mura. Por el lado este limita con la ciudad de Castellar del Vallés y Sabadell, por el sur limita con San Quirico de Terrassa, Rubí, Les Fonts y Ullastrell, mientras que por el lado oeste lo hace con Viladecavalls y Vacarisas.  Terrassa es ciudad vecina de la ciudad de Sabadell con la cual sostiene una eterna rivalidad histórica.

Información turística-religiosa

Reial Monestir: Se trata de un grupo de monumentos con presencia gótica que se encuentra en la ciudad de Barcelona, Terrassa, España. Este lugar fue otorgado a la ciudad con la finalidad de albergar cierto espacio de la colección pictórica Thyssen Bornemisza hasta la actualidad que dicha exhibición ha sido trasladada al MNAC.  Abierto de 9:00 a.m. a 8:00 p.m. de lunes a sábado; y los domingos entrada libre.

Conjunto Monumental de las Iglesias de San Pedro: La asociación monumental de las iglesias pertenecientes a San Pedro de Terrassa, está conformada por iglesias románicas pertenecientes a San Pedro, San Miguel y la Santa María. Se encuentran ubicadas en la confluencia de los pasados torrentes de Monner y Vallparadís, que hoy en día representa al Parque de Vallparadís en el viejo núcleo visigótico de Egara.

Este conjunto artístico es el más importante de la ciudad de Barcelona y representa a una de las joyas del arte románico catalán. Dicho conjunto representó en su momento a la sede del viejo obispado de Egara en el siglo V y durante el siglo VIII.

Abierto desde las 10 a.m. hasta las 7 p.m de martes  a viernes y los sábados, entrada libre desde las 11am.

Clima de Terrassa

Con respecto a la temperatura en la ciudad de Terrassa, se puede acotar que es una ciudad de mediterránea, sus inviernos son plenamente suaves y los veranos calurosos pero bastante secos. Dicha ciudad por lo general presenta precipitaciones mediante todo el año con alta relevancia durante la primavera y el otoño.

Según estadísticas de Köppen y Geiger, el clima en la ciudad de Terrassa es clasificado como Csa. Su temperatura anualmente se mantiene media entre los 15 y 18°C con una precipitación de 635mm cada año. Dicha ciudad es mucho más seca de lo normal, cuando se acerca el mes de Julio, mientras que en los meses de septiembre y octubre, se mantiene lluviosa la ciudad.

Situación y presentación

El municipio de Terrassa limita al N con el municipio bagenc de Mura, al NE con Matadepera, a levante con los términos de Castellar del Vallès y Sabadell, al SE y al S con Santo Quirze y Rubí respectivamente, al SW con Ullastrell y finalmente a ponente limita con los municipios de Viladecavalls y Vacarisses.

La ciudad se encuentra a una altitud de 277 m, en el fondo de una ancha depresión, rodeada por un anfiteatro de montañas y atravesada longitudinalmente por una red de rieras muy muy desarrollada. La llanura terrassenca, a manera de plan inclinado, desciende progresivamente hacia mediodía y levante. Al N de la ciudad, entre los barrios periféricos y los relevos montañosos, se extienden anchamente, de W a @E, el plan de Marà, el plan de en Roca y el plan del Bonaire, todos en torno a los 350 m de altura.

Más hacia levante, en dirección a Sabadell, los planes de Can Bonvilà se sitúan a 300 m y a la barriada de las Fuentes, al extremo meridional del término, el nivel ha bajado hasta 180 m. Al N de la depresión se levantan los relevos acusados de la Cordillera Prelitoral, formas residuales del antiguo Macizo Catalán emergido desde la era primaria. La sierra de las Pedritxes (759 m), la sierra del Horno del Vidrio (679 m) y la sierra de la Pineda (675 m) ocupan la parte septentrional del término la divisoria del cual, con el municipio de Matadepera al NE, después de ensartarse por los cerros de Can Candi y de Rocas Blancas (587 m), de la Moleta (759 m), y de Puig Codina (858 m), llega hasta el cuello de las Tres Cruces (860 m) y al cerro del Castillo Sapera (932 m) y desde aquí baja por la carena de la sierra de la Obac (cerro de la Carlina 944 m) hasta encontrar la cabecera del torrente del Llor.

Al cerro de Can Candi y también, al Molinot, situado en el curso inferior del torrente del Llor, afloran los materiales triásicos. En esta zona la Cordillera Prelitoral, por medio de los relevos espectaculares del macizo de Sant Llorenç del Munt (1104 m), dentro del municipio vecino de Matadepera, y de los contrafuertes de la sierra de la Obac (944 m), separa el Vallès Occidental de la comarca del Bages.

Los cursos fluviales son todos de cariz torrencial: únicamente traen agua superficialmente después de lluvias intensas, mientras que la mayor parte del año restan secos. La red hidrográfica quiniela de N a S el término, y la mayoría de rieras y torrentes pertenecen a la cuenca del Llobregat, sacado de los torrentes de Ribatallada, de la Batzuca y de la Grípia a levante de la ciudad de Terrassa, que traen sus aguas hacia el Ripoll, que desagua en el Besòs.

Las principales masas de vegetación forestal se localizan en las vertientes montañosas; al plan sólo restan clapes residuales de pino blanco con algún ejemplar de pino pinyer. Igualmente, a las fondalades de los torrentes, demasiado abruptos para la explotación agrícola, hay bosquets de robles y encinas, y también especies del bosque de ribera, chopos, álamos y olmos, sobre los suelos más húmedos y arenosos de la cama del torrente. A los niveles superiores a los 800 m en las solanas y desde los 600 m a las obagues, las especies mediterráneas que acompañan la alzinar degradado acontecen escasas y aparecen otros de más medioeuropees, como el roble, el boj, la maduixera y el acebo.

El sector septentrional del término forma parte del Parque Natural de Sant Llorenç del Montón y Sierra del Obac. El término comprende la ciudad de Terrassa, ninguno de municipio, que a la vez comparte capitalidad de comarca con Sabadell, las caseries de Torrebonica y el Plan de Bonaire, el barrio de las Fuentes, compartido con Santo Quirze, y numerosas urbanizaciones, entre las cuales destacan las de Can Gonteres, Can Palet, las Carbonelles, la Cruz de Conejo, Can Parellada y el Molinot, compartida con el término de Viladecavalls.

En cuanto a las comunicaciones, Terrassa está conectada con Barcelona mediante las autopistas C-58 y C-16, que confluyen a mediodía de la ciudad para continuar verso Manresa y el Eje del Llobregat (C-55). Pasan por Terrassa varias carreteras locales que comunican los diferentes núcleos de población, como la carretera N-150 de Terrassa en Sabadell y otras como la carretera de Terrassa en Matadepera, la de Terrassa en Rellinars, la carretera Terrassa-Viladecavalls-Olesa de Montserrat o la de Terrassa en Rubí, entre otros. Dispone también de una estación de ferrocarril de la línea que va hacia Manresa y Lleida (RENFE) y otra de los Ferrocarriles de la Generalitat.

La población

Los orígenes de la población (terrassencs) del ámbito territorial terrassenc y su entorno son probablemente paleolíticos (según los hallazgos arqueológicos de las terrazas de la riera de las Arenas, de Torrebonica y de Rubí), pero no es hasta el periodo neolítico que tenemos claramente datado el origen del poblamiento en esta zona. No hay registros claros del volumen demográfico de la villa romana de Ègara, y las primeras cuantificaciones de fuegos empiezan el 1359-60.

La villa y el término de Terrassa tenían a mediados de siglo XIV unos 280 fuegos. El periodo precedente a este primero fogatjament hay que suponerlo de euforia demográfica –concretada urbanísticamente en la apertura del nuevo suburbio situado a la calle de la Vilanova (siglo XIII)– seguido de unos cuántos años de regresión que tienen como posible origen la Peste Negra del 1348.

A pesar de todo, uno de los primeros recuentos, datado hacia el 1381, patentiza todavía la importancia demográfica terrassenca: los 228 fuegos de la villa y término situaban Terrassa como primera zona humana del Vallès y uno de los primeros agrupamientos de Cataluña.

A partir de esta fecha y a lo largo de todo el siglo XV el retroceso, compartida con el resto del país, será dramática: los estragos de las sucesivas pestes, las hambres provocadas por malas cosechas y los terremotos menudeados diezmaron también las comarcas terrassenques.

Hay que añadir como causa de la crisis el progresivo endeudamiento de la villa provocado por las repetidas alienaciones de qué fue objeto por parte de los reyes catalanoaragoneses y por las costosas imposiciones y gastos públicos. Las tallas y los fogatjaments locales conservados permiten de reseguir este ritmo depresivo de la demografía terrassenca y señalan en 1481 como el punto más bajo del retroceso. Sendos privilegios reales del 1512 y el 1529 insinúan la revifalla de una comunidad que después de varias fluctuaciones atenyerà en total, el 1719, 1 835 habitantes, establecidos en 483 casas.

Respecto de las oscilaciones demográficas de este periodo 1359-1719, que en términos muy genéricos se tiene que dividir en una fase de depresión y otra de expansión (separadas por la inflexión del 1481), hay que destacar la diversidad de comportamiento de los dos tipos de poblamiento que coexistían en el territorio terrassenc: el aldeano y el del término rural. Estos dos tipos, configurados ya desde el alta edad mediana con una personalidad propia, se escindieron el 1562, que va ser constituida la Universidad de la Villa y la Universidad Foránea.

Las fluctuaciones demográficas de la villa son bruscas, puesto que su población acusa con más intensidad los agentes pertorbadors. Después de una prolongada fase de progreso y a pesar de las malvestats difíciles de cuantificar de la epidèmica peste del 1589 (que originó la devoción terrassenca a santo Roc), los testigos del fin del siglo XVI y del principio del siguiente denotan una época de redreçament y de pujanza menestral y comercial. En cuanto al poblamiento del término foráneo, integrado por las parroquias rurales y constituido en universidad el 1562, obedeció a un ritmo de fluctuación más suave, consecuencia de una población fija establecida en cortijos relativamente prósperos y con posibilidades de autosubsistència.

Esta configuración agraria no será sustancialmente modificada con la edificación de las primeras casas a la calle Mayor de Sant Pere (1574) y en la calle de la parroquia de Sant Quirze del Vallès ni con el nacimiento del agrupamiento humano a redós de la iglesia parroquial de Juncales, tempranos cascos urbanos de la nueva universidad. Ahora bien, el empujón demográfico que significó la formación de estos núcleos (sobre todo los dos primeros) fue descompensada por el despoblamiento de fuerza y provocó en el siglo XVII una debilidad demográfica que, además, fue sacudida por la contracción del tercer cuarto de siglo.

A pesar de la malestar general sufrida por la población durante la guerra de Sucesión, no parece  que el número de habitantes disminuyera de una manera alarmante. Siguiendo el tono general del país, Terrassa sobrepasó el triple de su número de habitantes a lo largo del siglo XVIII. Según el censo del 1787, Terrassa, con 2 976 h, era la veinte-y-novena población más habitada del Principado, y Sant Pere de Terrassa también se encontraba entre las poblaciones con más de mil habitantes.

Si consideramos, el término histórico, Terrassa con sus agregados constituía la decimocuarta población de Cataluña. Este elevado índice de crecimiento protagonizado principalmente por el núcleo aldeano no evitó, pero, el déficit de mano de obra que la floreciente industria drapera producía. El año 1800 Sant Pere de Terrassa se segregaba de Terrassa oficialmente y a todos los efectos constituían dos municipios independientes. La progresión de los poblamientos terrassenc y santperenc a partir del primer censo oficial del 1857 es representado en el cuadro de la evolución de la población del Vallès Occidental, donde se observa que el aumento demográfico del siglo XX obedece a las tasas normales de crecimiento del Principado –excepto la anómala de 1910, consecuencia de la agregación de parte del municipio de Sant Pere (1904) y la mengua del 1940– hasta que se dispara a partir del 1950, fruto de la intensa corriente migratoria. La receptividad inmigratoria terrassenca no es exclusiva de estos últimos años por cuanto desde la industrialización de mediados de siglo XIX el flujo migratorio ha sido continuo, aunque diverso según el origen geográfico: en el siglo XIX la industria terrassenca se nutrió de gente del campo catalán (Vallès Occidental, Bages, Segarra) a los cuales también se incorporaron núcleos muy concretos de valencianos y aragoneses. Durante la década del 1920 llegaron los primeros contingentes de murcianos y almeriencs y, finalmente, después de la guerra, empezó mayoritariamente el alud andaluz, primero oriental y desde los años cincuenta con la marcada incorporación de efectivos cordobeses. Esta receptividad inmigratoria no fue un caso único: Terrassa compartía con unas pocas poblaciones cercanas (l’Hospitalet de Llobregat, Badalona y Sabadell, también fuertemente industrializadas) estos índices de crecimiento desmesurados. Este crecimiento generó el nacimiento repentino de barrios sin ningún planeamiento urbanístico, carents, en aquel momento, de servicios y equipamientos y con dificultades de integración social a la vida de la ciudad. Este saldo migratorio, junto con un acentuado crecimiento vegetativo fruto de una población renovada y joven, contribuyó al intenso progreso industrial de la ciudad hasta convertir Terrassa en un centro industrial de primer orden. Este fenómeno de crecimiento fue paralelo a la progresiva desruralització del término. La descontrolada explosión demográfica de las décadas de 1960 y 1970, provocada por unos momentos de euforia económica, aconteció preocupando cuando la industria, en particular la textil, menguó con celeridad después de los primeros síntomas de crisis de los setenta, cosa que convirtió Terrassa en una ciudad con unos fuertes índices de desocupación. Este hecho provocó un cierto reflujo migratorio protagonizado por emigrantes de las primeras oleadas de los sesenta que, un golpe lograda la jubilación, volvieron a sus tierras de origen. A partir de la década del 1980 la población terrassenca tendió a estabilizarse ligeramente, a pesar de que no dejó de crecer. El 1981 el censo contaba 155 624 habitantes y el 1986 había 160 105. Durante el último decenio del siglo XX la población continuó creciendo progresivamente, de forma que el 2001 había 174756 h. Este crecimiento, que logró los 194 947 h el 2005, es motivado, en parte, por la llegada de nuevos inmigrantes extranjeros.

La economía

La agricultura, la ganadería y la industria

La agricultura ha acontecido un sector absolutamente residual en el marco económico local. El proceso de urbanización (especialmente la reconversión de las zonas rústicas en zonas de uso industrial) destruyó los campos de secano y de olivos que hasta el inicio de la década del 1980 todavía podían encontrarse por los alrededores de la ciudad.

Fue durante esta década cuando la superficie agrícola de Terrassa se redujo considerablemente. Modernamente quedan algunas zonas de cultivo de secano a las vertientes del área de las Martines, y huertos a la zona de Can  Alavedra. En la mayoría de los casos se trata de explotaciones pequeñas. Durante la última década del siglo XX, el número de hectáreas de tierras labradas ha continuado disminuyendo. Predominan los cultivos de cereales (cebada y trigo), de forraje y los industriales. Hay que añadir que la superficie forestal (bosques y garrigues), a diferencia del que pasa con la superficie agrícola, ha ido aumentando durante los últimos años del siglo XX. En cuanto a la actividad ganadera, esta también ha ido perdiendo pes, sobre todo a lo largo del decenio del 1990, durante el cual sólo aumentaron el número de reses vacuno y la aviram. Desde el siglo XIX la historia de Terrassa ha sido estrechamente ligada a la industria y, en especial, al sector textil llaner. Antes, y a pesar de las hipótesis planteadas por algunos historiadores de la ciudad, el marco económico terrassenc era claramente rural, a pesar de disponer de una tierra arenosa y arcillosa poco apta para el cultivo y con unas claras limitaciones hidráulicas. Su situación en la red de comunicaciones de Cataluña ha sido una de las viesde penetración hacia el rerepaís, conectando el Barcelonès y el Bages. Por lo tanto, su dedicación industrial no viene necesariamente determinada ni por su agricultura pobre, ni por su situación, ni por una tradición textil ancestral, sino más bien por los cambios que se produjeron a lo largo del siglo XVIII. El cierto es que la Terrassa contemporánea presenta una vocación industrial evidente que se ha ido manteniendo a pesar de las graves crisis que sus sectores industriales predominantes han sufrido. Esta vocación industrial se refleja claramente en la distribución de su población ocupada, y progresa en buena medida gracias a la política de promoción industrial que una amplia disponibilidad de suelo industrial en su término le ha permitido. Podemos aceptar pues la tesis que el progreso de Terrassa ha ido vinculado a su industria, al igual que sus periodos de recesión. Desde el inicio de la década del 1980 el proceso de terciarització fue en incremento y ya al final de la década del 1990, el sector de los servicios, notablemente desarrollado, superaba el sector industrial en número de activos. También hay que destacar el proceso de diversificación industrial (metalurgia primero, nuevas tecnologías después) que se ha ido produciendo los últimos años. La industria textil llanera tuvo en Terrassa, junto con Sabadell, y mucho en segundo término Alcoi y Béjar, el protagonismo de este sector industrial en España. Tradicionalmente se trataba de un sector muy atomizado, con una estructura muy horizontal donde pequeñas unidades productivas realizaban operaciones concretas del proceso de producción: pentinatge, hilatura, tejido, tinte, urdimbre. Esta división creó estructuras características de producción, algunas prácticamente familiares, como son los drapers. La crisis de la década del 1970 y la que al final de los ochenta afectó sobre todo el sector de la paquetería (lana de tricotar) provocó el cierre de algunas de las empresas más importantes como fueran Torredemer, Fontanals, SAPHIL, Sala y Badrinas, Terrassa Industrial, Hilaturas Matarí, y otras muchas. Modernamente en el sector textil, y después de las últimas crisis, las principales industrias que restan son: Manent Casanovas, Decoríssima, Tintes Viscolan, Genfins, Elenpunt y Pont Aurell y Armengol. Hoy en día los sectores principales son el metalúrgico, el textil, industrias extractivas, papel y artes gráficas, alimentación, químico, carpintería, entre otros. El sector metalúrgico se remonta al inicio del siglo XX vinculado a la maquinaria textil, pero con el tiempo se ha diversificado absolutamente en muchos subsectors. Algunas de las empresas más importantes del sector continúan siendo Industrial Gra-dhermetic, Legris Española, IMI Norgren, Unidesa, entre otros. Desde la mitad de la década del 1980, la reanudación industrial comportó el desarrollo de polígonos industriales como los Bellots, Can Parellada, Santa Margarita, Can Pequeño, polígono industrial Norte, entre otros, donde se concetren la mayoría de las empresas. El 2004, Filmax abrió un centro de producción audiovisual.

El comercio, los servicios y el turismo

En cuanto al comercio hay que destacar la presencia de algunas grandes superficies comerciales. También se  hace mercado semanal el miércoles. Entre las numerosas ferias que se celebran durando todo el año hay que destacar Expo-Ceremonia, el primer fin de semana de febrero, que expone productos y servicios para casamientos, bautizos y comuniones; Vallès Vivienda, en marzo, con una oferta de productos inmobiliarios en general; Feria de la Innovación Tecnológica, que se celebra cada dos años el segundo fin de semana de abril; Feria del Vehículo Nuevo y de Ocasión, el primer fin de semana de junio o Expo-Vallès, de carácter multisectorial, el tercer fin de semana de octubre. Históricamente Terrassa había tenido una banca propia; inicialmente  hubo la Banca Marcet (finalmente integrada en el Banco Hispano-Americano) y después el Banco de Terrassa (1881), que se convirtió después de una grave crisis en Banco Comercial de Terrassa (1924), el cual acabó integrándose definitivamente el 1956 en el Banco Comercial Transantlàntic. De entonces acá la única entidad financiera local ha sido la Caixa de Ahorros de Terrassa, fundada el abril de 1877 por tres industriales llaners –Antoni Ubach, Antoni Sala y Gaietà Alegre– y un conocido propietario –Josep Mata–. El primer local de la caja fue lo del Instituto Industrial, futuro emplazamiento del ayuntamiento de la ciudad. En cuanto a servicios sanitarios, el municipio dispone de varios centros de assitència primaria (NINGUNA) y centros hospitalarios como la Clínica Mutua de Terrassa o el Hospital de Terrassa, entre otros. En cuanto a la enseñanza, la oferta básica se completa con la posibilidad de cursar estudios de bachillerato y ciclos formativos de grado mediano y superior.

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