Terrassa, una ciudad en constante evolución y crecimiento, se enfrenta a desafíos sociales complejos que cada vez más preocupan a sus ciudadanos. El reciente barómetro municipal de 2025 ha puesto de manifiesto un incremento en la inquietud de los egarenses respecto a la inmigración y, de manera notable, a la acuciante problemática de la vivienda. Este pulso ciudadano, que anualmente mide el sentir de la población, subraya la necesidad de abordar estas cuestiones con seriedad y determinación para salvaguardar el bienestar de nuestra comunidad.
Según el estudio, al que ha tenido acceso MónTerrassa, la inseguridad sigue siendo la principal preocupación en la ciudad, aunque ha experimentado un ligero retroceso respecto al año anterior. Sin embargo, lo que realmente llama la atención es el ascenso imparable de la vivienda como un problema de primer orden, así como el aumento de la percepción negativa de la inmigración entre los encuestados. Un significativo 42% de los terrassenses considera que la ciudad ha empeorado en el último año, una cifra que nos obliga a la reflexión y a la búsqueda de soluciones eficaces y realistas.
La escasez y el elevado precio de la vivienda se han consolidado como uno de los principales obstáculos para el desarrollo y la estabilidad de muchas familias en Terrassa. El acceso a una vivienda digna y asequible se sitúa en la última posición de los elementos positivos de la ciudad, con una puntuación de apenas 3,7 sobre diez. Esta situación, lejos de mejorar, se agrava en un contexto de intensa dinámica demográfica. El Ayuntamiento de Terrassa ha confirmado que la población de la ciudad se situó en 236.101 habitantes a 1 de enero de 2026, lo que representa un crecimiento anual del 1,17%, sumando 2.739 habitantes más en un solo año. Es evidente que este crecimiento, si bien puede interpretarse como un signo de vitalidad, ejerce una presión considerable sobre infraestructuras y servicios, siendo la vivienda uno de los sectores más afectados.
Parte de este aumento poblacional se debe a los flujos migratorios. Las altas por inmigración registradas en 2025 muestran que, si bien la mayoría procede del interior del Estado español (65,7%), un 34,3% llega desde el extranjero. Esta realidad migratoria, aunque enriquecedora en muchos aspectos, también plantea desafíos en términos de integración, cohesión social y, como reflejan las encuestas, de una creciente preocupación ciudadana.
La «percepción negativa de la inmigración» no es un dato que deba tomarse a la ligera. Refleja una inquietud genuina en la sociedad sobre cómo la llegada de nuevas poblaciones puede impactar en la disponibilidad de recursos, la seguridad y la identidad local. Es fundamental que las autoridades municipales presten atención a estas señales y trabajen en políticas que garanticen una integración ordenada y que, al mismo tiempo, aborden las preocupaciones legítimas de los ciudadanos de Terrassa.
Desde terrassa1877.com, creemos firmemente que la solución pasa por una gestión responsable y previsora. Es imprescindible una política de vivienda que realmente atienda las necesidades de todos los residentes, priorizando a aquellos que han contribuido durante años al desarrollo de nuestra ciudad. Asimismo, es crucial que se refuercen los mecanismos de control y se promueva una inmigración que sea beneficiosa y sostenible para el conjunto de la sociedad, evitando que se generen tensiones o se ponga en riesgo la calidad de vida de nuestros vecinos.
Terrassa merece un futuro donde la prosperidad y la cohesión social sean una realidad para todos. Para ello, es indispensable escuchar la voz de los ciudadanos y actuar con determinación ante los desafíos que nos presenta la compleja realidad social de nuestro tiempo.


